5/7/08

El Che Guevara no fue un héroe para aquellos a los que ultrajó

Por Alvaro Vargas LLosa

LiberPress- The Independent Institute-Washington-2 de julio de 2008-Reproducimos una traducción de la carta publicada en la edición de hoy del The Wall Street Journal:
El artículo de Michael Casey "In Argentina, Che Guevara Finally Gets More Than a Lousy T-Shirt -- Rebel's Birthplace Unveils a Statue of Him As It Reconsiders His Complex Legacy" (“En Argentina, el Che Guevara finalmente obtiene algo más que una andrajosa remera – El lugar de nacimiento del rebelde inaugura una estatua suya al tiempo que reconsidera su complejo legado”) -14 de junio- sobre el resurgimiento del Che Guevara en Argentina en el 80º aniversario de su natalicio, se refiere tan solo de manera tangencial a los crímenes del revolucionario y puede dejar la impresión de que son una cuestión de opinión política en vez de un hecho histórico.
El artículo menciona que "durante su época como guerrillero, él. . . ejecutó al menos a un sospechado de traidor". Ejecutó a muchos más. Por ejemplo, Jaime Costa Vázquez, un ex comandante del ejército revolucionario de Fidel Castro, afirma que poco antes del triunfo de la revolución Guevara ordenó la ejecución de más de 20 personas en Santa Clara, donde su columna se encontraba activa. Este testimonio es confirmado por Marcelo Fernándes-Zayas, otro ex revolucionario, quien explica que entre las victimas se incluían campesinos que se habían unido a los rebeldes porque no tenían trabajo.
Esas ejecuciones empalidecen en comparación con lo que aconteció cuando Guevara fue puesto al mando de la prisión conocida como "La Cabaña" inmediatamente después del triunfo de Fidel Castro. Si bien es cierto que ejecutó a cientos "del régimen de Batista", también ejecutó a individuos que no tenían vinculación con el régimen. Javier Arzuaga, el capellán vasco que se desempeñaba en ese entonces en "La Cabaña", me manifestó que entre los 800 prisioneros habían algunos periodistas, empresarios y comerciantes.
Guevara envió a muchos jóvenes latinoamericanos a la muerte considerando que eran mártires de una religión secular. Con la excepción de Cuba, toda revolución que organizó fue aplastada, incluidos los esfuerzos guerrilleros en Nicaragua, la República Dominicana, Panamá, Haití y su país natal, Argentina, donde los seguidores de Guevara provocaron una reacción de los militares que costó decenas de miles de vidas. También se entrometió en el Congo en 1965, donde se alió con dos carniceros -- Pierre Mulele y Laurent Kabila. Eventualmente, tuvo que abandonar el país. Su incursión fatal en Bolivia falló en generar una revolución campesina y provocó la muerte de muchos de sus compañeros, así como la suya propia.
Otras proezas de Guevara incluyen el establecimiento de campos de trabajos forzados (Guanahacabibes, 1961). Ayudó a que Cuba se convirtiese en un títere soviético, y arruinó la economía de la isla, primero como titular del Banco Central, y luego como Ministro de Industria al desviar recursos hacia industrias que colapsaron poco después de que fueron creadas. También redujo la cosecha de azúcar (el pilar de Cuba) a la mitad, creando en consecuencia la necesidad de un severo racionamiento de alimentos.
No sorprende en absoluto que los secuaces progubernamentales que están empleando la violencia contra algunos de los críticos de las políticas populistas de la Presidente Cristina Fernández por estos días en Argentina enarbolen las banderas del Che Guevara. Guevara se refería así mismo como una "máquina de matar", un lenguaje que esos secuaces comprenden muy bien. El gobierno al que apoyan está encaminado a arruinar la agricultura de Argentina al aplicar gravámenes sobre el 75% de las ganancias de los agricultores, controlar los precios, limitar las exportaciones e inflar la moneda.
Alvaro Vargas Llosa
Senior Fellow
The Independent Institute
Washington

Traducido por Gabriel Gasave
Ilustración: imagen de la estatua de Guevara pintada por el público con una svástica a pocos días de ser instalada en Rosario

Hoy murió el Ché

por Esteban Lijalad


Liberpress - Buenos Airess, 2 de julio de 2008 - El Ché Guevara murió físicamente hace cuarenta años. Pero hoy, con el rescate de Ingrid Betancourt acaba de morir su fantasma.
Mientras en Argentina le levantamos estatuas de cuatro metros de altura, en Colombia, donde aun trabajan sus compañeros de las FARC, un pueblo y unas instituciones democráticas acaban de propinarle un golpe histórico a esos "idealistas", cuyo emblema, referente y santo es justamente el Che Guevara.
Los compañeros del Che, en Colombia, secuestraron a centenares de inocentes, obtuvieron rescates millonarios, comerciaron droga, jugaron a la "paz", mientras preparaban la guerra, engañaron, torturaron, se rieron de los "derechos humanos" , de la "democracia formal", mientras daban cátedra de supervivencia al resto de los idiotas latinoamericanos que admiran a esta anacrónica guerrilla.
Pero ¿Quién puede admirar hoy al un grupo de infradotados, que se dejan infiltrar por la inteligencia militar y que dan el espectáculo de ser engañados a los ojos de todo el mundo? ¿Como, en cambio, no admirar la audacia, la inteligencia, la valentía de los que planearon y ejecutaron un operativo que sin disparar un solo tiro, liberó a quince rehenes, apresó a varios terroristas y nos mostró que la democracia puede ser fuerte, puede defenderse de sus enemigos, puede liberar rehenes, puede apresar malhechores disfrazados de idealistas?
Hoy murió el Che, transformado en un hazmerreír, en una tropa en desbandada sin moral, sin valores, sin misiones, sin objetivos como no sean el de durar, como una especia de absurda burocracia guerrillera, enamorada de la selva y de sus armas, aislada de toda civilización.
Hoy me emocioné viendo a Ingrid - un cuadro político extraordinario- agradecer a su adversario político, el Presidente Uribe, solo como un ser humano íntegro puede hacerlo.Todos sabemos que Chávez, ese otro remoto heredero del Che siempre conspiró contra Uribe y su empeñosa estrategia de presionar a las FARC. Y sabíamos que la familia de Ingrid apoyaba esos intentos de "canje humanitario" y se enfrentaba a la política "dura" de Uribe. Hoy todo eso es pasado: dijo Ingrid "agradezco los esfuerzos de Chavez, pero debe saber que los Colombianos elegimos a Uribe, no a las FARC" Más claro, agua.
Hoy murió el Che, y hay que alegrarse.

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