22/4/10

El Che Guevara y los sindicatos

por Baldomero Vásquez

CARACAS, Venezuela, abril 2010- www.cubanet.org -Las recientes violaciones a los derechos humanos en Cuba han encontrado un amplio rechazo por parte de la comunidad democrática internacional. El régimen oligárquico-militarista dirigido por Fidel y Raúl Castro hasta ahora había enfrentado aquel rechazo calificando de “delincuentes comunes” a los disidentes: al fallecido Zapata, a Fariñas y a todos los presos de conciencia. En esa calumniosa campaña se enrolaron los adoradores de la agonizante revolución cubana, con el presidente Lula da Silva de primero en la fila y Evo Morales de último.
En esta oportunidad la propaganda revolucionaria no ha logrado acallar la crítica internacional, a la cual se ha sumado la voz del parlamento español. Entonces, para combatir el descrédito que se han ganado por sus desmanes, los gobernantes cubanos han decidido recurrir nuevamente a las prácticas de los regímenes fascistas que tan exitosamente integraron en su régimen totalitario: la movilización masiva de la población en apoyo a los dueños de Cuba.
Fidel Castro decidió que el próximo Primero de mayo sería el mejor día para realizar la demostración de fuerza contra “el imperio y sus aliados” (EEUU y Europa). Al escoger la fecha en la que se celebra el día del trabajador en todo el mundo, Castro piensa "fusilar" dos pájaros de un tiro. En Cuba hará marchar masivamente a los súbditos del gobierno comunista frente a su hermano, a las imágenes de él y del Che, y a las delegaciones sindicales extranjeras. Y en coordinación con dirigentes de izquierda y demás devotos del comunismo cubano en el exterior recibirá manifestaciones de solidaridad de los trabajadores desde diversos países.
El ministro Che Guevara disolvió los sindicatos en febrero de 1963 En relación a esta gran maniobra propagandística, vale la pena recordar que en febrero de 1963, Ernesto Che Guevara, siendo Ministro de Industria de Cuba, disolvió los sindicatos (1). Para eliminarlos utilizó el conocido argumento que todos los regímenes totalitarios comunistas han esgrimido para suprimir a las organizaciones civiles no estatales: que sus intereses particulares coliden con los supremos intereses del Estado y de la revolución socialista. Según Guevara, la desaparición de las organizaciones de los trabajadores era la mejor solución a los conflictos originados entre la propia función de los sindicatos y el interés patronal que en Cuba lo representaba el propio Estado. De esta manera dio inicio en Cuba a la versión del trabajo esclavo que le es propia a los regímenes comunistas.
Esta acción -así como su analfabetismo económico: planteaba que los salarios no debían pagarse en dinero, sino en especie- revela por qué la propaganda revolucionaria, a la hora de difundir la hagiografía del Che Guevara, aplica un silencio selectivo a sus años de funcionario público relevante del gobierno cubano. En particular se omite su incompetente gestión como Ministro de Industria desde febrero de 1961 hasta mediados de 1965. Fidel no hizo mención a este período en su discurso de inhumación de los restos del guerrillero heroico en octubre de 1997 (2) y el Granma, en la extensa sección dedicada al Che, tampoco lo hace (3).
La eliminación de los sindicatos fue una consecuencia lógica de la ideología que profesaba el Che. Cuando en 1966 expresó: “Yo he llegado al comunismo por papá Stalin” (4), asumió sin ambages que el estalinismo fue su guía para la acción en la gerencia pública.
Si Fidel Castro acordó con su ministro Ernesto Che Guevara la eliminación de los sindicatos, la convocatoria de su parte a celebrar el Primero de mayo nos parece una mezcla de manipulación, hipocresía y cinismo.
REFERENCIAS:
1) http://cubanet-d.c.topica.com/maanW1vabXDAfboR7Y1b/
2) http://cubanet-d.c.topica.com/maanW1vabXDAgboR7Y1b/
3) http://cubanet-d.c.topica.com/maanW1vabXDAhboR7Y1b/
4)http://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_sobre_che/escritossobreche0256.pdf

14/4/10

El Gobierno quiere meterme preso porque capturé al Che’ afirma Gary Prado –

Verdadero Ché-El Nuevo Dia-Gary Prado Salmón fue el militar que en 1967 capturó al ‘Che’ Guevara. Es cruce ño, general de División de Ejército y ex alto dirigente del MIR. Ha sido comandante de la Octava División de Ejército, Embajador en Gran Bretaña, Consejero departamental, Concejal, ministro de Planeamiento durante el gobierno de David Padilla y hoy docente de la Utepsa.
Sereno y con la reja sin candado estaba ayer el general retirado Gary Prado Salmón en su casa del barrio Urbarí, preparando su clase en la materia de Relaciones Internacionales cuando nos recibió postrado en su silla de ruedas. No es un militar cualquiera, es el hombre que en el año 1967 capturó al legendario guerrillero argentino-cubano Ernesto ‘Che’ Guevara y que ahora su nombre saltó a la palestra acusado de estar vinculado en el caso de terrorismo.
- ¿Por qué cree que lo acusan?
- Se trata de un acoso político por instrucciones del Gobierno, de otra forma no se explica la actitud del fiscal Marcelo Soza que constantemente dice que me va a detener si no me presento, pero lo paradójico es que hace un año que me nombran y hasta ahora me han citado a declarar y cada día me siguen acusando y siguen apareciendo nuevas cositas, de que éramos los asesores, que teníamos correos electrónicos fantásticos y fantasmas, son una serie de estupideces sin fin.
- Dice Soza que Ud. formaba parte del anillo militar de Rózsa…
- Todo eso es un invento, nunca nadie me vio en ningún lado, la intención es destruir la institucionalidad cruceña y neutralizar algunos referentes como yo, el general Lucio Áñez y el general Herland Camacho, tres hombres respetables que jamás nos prestaríamos a colaborar a un aventurero. Pero le quiero decir al Gobierno que no me voy a asustar, no tengo motivos para ir preso, pero así lo fuera y me inventaran algo tampoco voy a renunciar a mis principios ideológicos de defensa de la libertad y la democracia, porque ése es el fondo, el Gobierno de Morales idolatra al ‘Che’ y todos los años le rinden homenaje y no pueden sacarse la astilla que yo fui quien lo capturé cumpliendo honrosamente mi papel como soldado del Ejército de la República de Bolivia.
- ¿Ud. conoció a Rózsa?
- Lo conocí en octubre del 2008 cuando vino a entrevistarme como periodista y después retornó en enero del 2009 trayéndome la publicación en una revista. Esa se la he enviado al fiscal Marcelo Soza. Ese ha sido mi único contacto.
- Ud. tiene entrenamiento en combate antiterrorista, ¿cómo ha visto el accionar de Rózsa?
- Yo no entiendo cómo un ‘terrorista’ actuaba sin ninguna precaución ni sigilo y todos los días estaba en la piscina de su hotel, en los boliches o andando por ahí. Si es que era un terrorista por qué el Gobierno no lo capturó vivo, cuando estaba chuto en la piscina y lo hizo hablar sobre sus conexiones, no que por el contrario lo exterminó en el hotel Las Américas matando también toda la evidencia que podía haber y dio paso a este cuento que sale cada vez que hay elecciones. Además hay un detalle, nosotros no tenemos por qué dar fe ciega a lo que aparece en la computadora de Rózsa si tomamos en cuenta que ésta recién fue entregada 15 días después por la Policía y los venezolanos que hicieron el operativo en el hotel Las Américas y durante ese tiempo pudieron colocar todo lo que les interesaría incluyendo supuestas conversaciones electrónicas que mantenía con un ‘camarada Linera’ tal vez con la intención de perjudicar al Vicepresidente.
- ¿Cómo ve la investigación?
- La veo mal direccionada, no he visto que el fiscal Soza entreviste por ejemplo a los policías que victimaron a Rózsa en el hotel, ni a las autoridades de Gobierno de esa época, sin embargo meten a mi hijo, (Gary Prado Araúz) con la finalidad de perjudicarlo políticamente desde que apareció como candidato a la Alcaldía de Santa Cruz. Hay un panorama de hostigamiento constante y con inventos y argumentos que no tienen ninguna sustentación jurídica y no tienen ninguna prueba ni todos sus testigos estrellas que han aparecido inclusive el último, Kudelka.
- ¿Cómo ve el cambio de slogans de las Fuerzas Armadas?
- Son detalles folclóricos, en el año 1955 el MNR intentó hacerlo, quiso cambiar el ‘subordinación y constancia’ por la ‘revolución nacional’ pero esto no duró ni un año. Las tradiciones en los militares pesan más, aunque me extraña que el Alto Mando Militar con tanta diligencia haya instruido la aplicación de este cambio simplemente porque el Presidente en un discurso lanzó la sugerencia. Yo me pregunto, dónde está el decreto presidencial o la directiva que ordena a las Fuerzas Armadas sustituir el ‘subordinación y constancia’ . El Presidente se ha cuidado muy bien de no firmar ningún documento y es el Alto Mando el que asume para sí, ‘patria o muerte en un acto de servilismo porque no hay otra calificación. Es más, se parece a la época de Hitler en la que sus acólitos andaban tratando de adivinar qué pensaba para estar bien con él.
- Pero hay algunos militares que sustentan el cambio…
- Es cierto, he escuchado al general Bersati, hoy senador, justificar la incorporación del ‘patria o muerte’ argumentando que el primer artículo de la Constitución Política señala que estamos en un Estado Social. Nada más errado, lo invito a que lea bien el artículo y vea que Estado Social y Democrático de Derecho no tiene nada que ver con que este gobierno quiera incorporar el socialismo del ‘Che’.
“Por qué no agarraron a Rózsa chuto y lo interrogaron, yo jamás sería cómplice de un aventurero”
“Ningún terrorista actúa como Rózsa, sin guardar ningún sigilo, más parecía estar de vacaciones”

11/11/09

Las víctimas de Guevara en Archivo Cuba


Archivo Cuba acaba de publicar un trabajo completísimo con la revisión y documentación de las víctimas de Ernesto Guevara caso por caso. Todavía no se dispone de versión en español. Publicamos el link al trabajo en inglés en PDF.
Puede descargarse  aquí

Invitamos a visitar Archivo Cuba y acceder a este imprescindible documento y a visitar también la sección "How to Help" o "Cómo ayudar" para colaborar con la continuaidad de este proyecto que lidera María Werlau.

25/10/09

Iconos Latinoamericanos: El Che




Hay pocas personas cuyas vidas han sido documentadas con tanto detalle como la del Che. Tanto él como sus compañeros escribieron diarios y se sacaron fotos. En la guerrilla, los diarios y las fotos podían caer en manos de sus enemigos, y por eso era peligroso llevarlos encima, pero aun así los guerrilleros continuaron escribiendo y dejándose retratar. Por todo eso, es difícil no pensar que el Che quería ser famoso no sólo gracias a sus actos, sino también a través de su propia narración de lo que hacía. Además, son muchos los libros escritos sobre el Che.
Parece que todos los que lo conocieron han sentido la necesidad de contarlo por escrito. A través de su relación con él, ellos mismos se sienten importantes. Más o menos lo tratan como si fuera un santo. Varios autores cuentan que en la región de Bolivia donde fue asesinado es venerado como tal, como “San Ernesto de la Higuera”, y según dicen es un santo muy milagrero. Nadie le culpa de las muertes que provocó, porque su propósito fue la revolución y lo que cuenta es el propósito y no la realidad. Los biógrafos no estudian los desastres que causó en el ejercicio de sus diferentes cargos, sino que insisten en su trabajo abnegado, no en el resultado de su trabajo.
Vida antes de Castro
Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967) nació en Rosario, Argentina, en el seno de una familia de clase alta, pero empobrecida. Dos rasgos marcaron su infancia y adolescencia. El más importante fue el asma que padeció casi desde el comienzo y que lo acompañaría durante toda la vida. Los ataques le afectarían en los momentos más inoportunos, y algunos comentaristas destacan que su enfermedad puede haber influido de manera determinante en su personalidad y su comportamiento.
El segundo rasgo importante fue el carácter de su familia. El padre, también llamado Ernesto Guevara, era de clase media o alta y, a pesar de tener varios hijos, trabajaba poco y vivía de las rentas de unas tierras que no daban mucho. (…) Como padre, Ernesto Guevara no fue severo, sino más bien distraído y bastante laxo. Fueron notorios los casos de infidelidad del padre, que finalmente llevaron a que el matrimonio se separara cuando los hijos habían crecido. El padre se instaló más tarde en Cuba, donde volvió a casarse y formó otra familia. Sus tareas profesionales en la isla parecen reducirse al trabajo de ser el padre del famoso Che. Escribió un libro sobre su célebre hijo, un escrito del que se puede deducir que el padre fue un hombre superficial, que no dejó escapar la oportunidad de aprovecharse de la fama de su primogénito. La lectura de ese texto produce una impresión penosa, porque queda claro que el padre no sabe mucho de la vida o de la manera de pensar del hijo.
La madre, Celia de la Serna, provenía de una familia de más rango social que la del padre. Al quedarse embarazada, se casó precipitadamente con Ernesto, y cuando nació Ernestito no lo inscribió enseguida, sino que esperó para hacerlo más tarde, cuando pudiera parecer que nació a los nueve meses de la boda. La madre también vivía de las rentas de unas tierras y no tenía otra profesión que la de ama de casa. Según todos los testimonios, fue una mujer enérgica en la que recayó el cuidado de la familia. Sin embargo, tampoco estuvo muy centrada en las tareas prácticas de la vida, que no parecían dársele muy bien. Varias fuentes la describen como una mujer que se comportaba de manera espontánea y sin medir los riesgos de sus actos. Los dos padres simpatizaban con diferentes movimientos de izquierda de una manera vaga. Más tarde, ya separada del marido, la madre defendió cada vez más una línea socialista. Durante el régimen de Perón permaneció encarcelada varios meses por razones políticas.
A causa del asma, Ernestito empezó a estudiar en casa, con su madre, y se creó un afecto profundo entre los dos. Durante sus estancias en el extranjero, Ernesto mantuvo el contacto con la Argentina principalmente a través de la correspondencia con su madre. Se podría decir que el hijo realizó uno de los sueños de la madre convirtiéndose en el Che. Es probable que las lecturas de niñez de Ernesto y el apoyo de su madre lo empujaran para buscar un futuro heroico, sin saber muy bien al principio en qué área de actividad. Castañeda cree que la madre fue la mujer más importante de la vida del Che.
(…)
En 1954 llegó a Guatemala, justo en el momento en que una intervención norteamericana derrocaba al presidente Arbenz. El joven decidió no volver a la Argentina sino que se fue a México, donde malvivió un tiempo como fotógrafo ambulante. En 1955 conoció a Raúl y Fidel Castro, y empezó a entrenarse junto con su grupo de futuros guerrilleros cubanos. El mismo año, Ernesto se casó con Hilda Gadea, una compañera peruana que estaba embarazada. Su hija Hildita nació en 1956, el mismo año en que el barco Granma zarpó para Cuba para iniciar una guerra de guerrillas en Sierra Maestra.
(…)
En 1959 los guerrilleros entraron en La Habana y empezó para él una vida pública frenética. En el plano familiar, se divorció de Hilda y se casó con otra compañera, la cubana Aleida March. Con ella tendrá cuatro hijos: Aleidita, Celia, Camilo y Ernestito. A sus hijos, el Che apenas los conocerá, ocupado en sus múltiples tareas y viajes. Se sabe que contemplaba la posibilidad de una separación en 1965.
Su carrera administrativa en la cúpula cubana empezó en 1959. Fue responsable de los juicios de los que habían colaborado con Batista. En octubre fue nombrado jefe de la reforma agraria. En noviembre le fue otorgada la nacionalidad cubana, en señal de agradecimiento por su trabajo revolucionario, y el mismo día fue nombrado jefe del Banco Central. En 1961 fue nombrado ministro de Industria. Participó en la Primera Conferencia Socioeconómica Interamericana en Punta del Este, Uruguay. Se convirtió después en embajador itinerante, viajando por África y Asia, y en particular intentó establecer contactos con China, porque admiraba profundamente el régimen de Mao. En 1964 visitó tanto Nueva York, ciudad en la que habló en la ONU, como Moscú. En 1965 desapareció de la escena pública cubana, dando pie así a todo tipo de especulaciones en la prensa cubana e internacional. Después se supo que había estado en el Congo durante nueve meses. Regresó por Europa, donde se detuvo un tiempo en Praga. Pasó por Cuba sin que nadie más que Fidel Castro y alguna persona más lo supieran, y siguió hasta Bolivia en la segunda parte de 1966. Un año más tarde fue capturado y fusilado. En 1997 su cuerpo fue identificado y trasladado a Cuba. En todos esos traslados, el Che viajó disfrazado y con pasaportes falsos. El nexo de comunicación solía ser Argel.
La imagen joven
En el aspecto físico notamos el pelo largo, signo de rebeldía en su época, que es también la de los Beatles, y una vestimenta informal, por no decir descuidada. Esta manera de vestir se ha interpretado como signo de que estaba totalmente entregado a lo que hacía y no tenía tiempo para lo superficial. Al mismo tiempo, es notable que ni él ni Castro dejaran de llevar el uniforme. En otras palabras, su vestimenta, por descuidada que sea, subraya su elevación al poder por las armas. El uniforme está asociado a la autoridad, al autoritarismo, y la amenaza de violencia para quien no se pliegue a las órdenes. El uniforme también recuerda constantemente su condición de guerrillero victorioso en Sierra Maestra. Lo que señalan todos en el Che es su gusto por una vida ascética y su gran capacidad de trabajo. Éstos son los rasgos en que se basa su fama de santo laico. Los que lo conocieron en La Habana al comienzo de los años sesenta dicen que apenas dormía y que recibía a las visitas incluso a medianoche, y exigía a sus colaboradores que trabajaran a un ritmo similar. Sus discursos y textos muestran que es alguien que ha estudiado, porque maneja el lenguaje de manera culta. Sin embargo, cuando no cuenta observaciones de viajes, casi siempre es abstracto e ideológico. Como orador sólo maneja un tema: la revolución.
Brillan por su ausencia buenas acciones del Che que no sean las que tienen que ver con el avance de la revolución. Como responsable de entre seiscientas y setecientas condenas a muerte después de la victoria, la prensa occidental lo llama “el carnicero de La Habana”. La cifra se debe comparar con la estimación de Leante de que murieron mil doscientos cubanos en total durante la guerra contra Batista, que duró tres años. El Che es también personalmente cruel con algunos compañeros que están con él en la guerrilla en Sierra Maestra, en África y en Bolivia. Muchos de sus biógrafos llaman asesino a Batista, pero no a su biografiado, aun cuando los dos cometen actos muy similares.
¿Por qué ha tenido el Che ese enorme poder de atracción sobre la imaginación de los jóvenes occidentales de hoy? Quizá porque se reconocen en algunos rasgos suyos. Primero por su niñez y adolescencia tan libres. Ha podido corretear, practicar deportes y leer libros de aventuras a más no poder. La influencia paterna ha sido mínima. Las obligaciones en la casa o en la escuela, muy pocas. En una palabra, el Che ha tenido la infancia de muchos jóvenes privilegiados, si hacemos caso omiso del asma.
Quizá también porque representa la heroización de la juventud occidental actual. Ha estudiado, pero no en profundidad, el cual es el caso de muchos. La nueva pedagogía dominante es la de la libertad y el juego. El Che encaja con la imagen del eterno estudiante, pero no porque estudie de manera sistemática, sino porque le gusta leer, no estar atado a un lugar de trabajo y un horario.
Cuando se nombra al Che para diferentes cargos en Cuba, pasa directamente a ser jefe y a dar órdenes a otros, sin ninguna experiencia previa en esos campos de actividad. Todas las fuentes coinciden en decir que se dedicó infatigablemente a las tareas en cuestión. Éste es el gran elogio que se le hace: no escatimó sus esfuerzos para trabajar por el bien de la revolución.
Sin embargo, no tenía preparación para ninguna de estas tareas, y aun así las aceptó. Fue nombrado jefe de la reforma agraria sin saber una palabra de agricultura. Fue nombrado director del Banco Central sin un día de estudios de economía. Se dio cuenta de sus carencias en matemáticas y empezó a aprender junto con un profesor, pero es irresponsable aceptar un cargo tan importante en un área del que no sabía nada.
Fue nombrado ministro de Industria sin saber tampoco nada de industria. Antes ya había sido nombrado comandante por Fidel Castro sin tener más conocimientos militares que los adquiridos en su entrenamiento junto con los compañeros en México y sus prácticas en Sierra Maestra. Ni siquiera había hecho el servicio militar en Argentina, a causa de su asma.
(…)
Los que están entusiasmados con la imagen de la joven revolución de los primeros momentos deberían fijarse en que, con el tiempo, Cuba se ha convertido en un régimen con líderes ancianos. Por lo visto, Castro no quiso promover a la juventud, sino tomar el poder y después agarrarse a él. Hablar de juventud y libertad fue sólo un medio para llegar a los fines.
(…)
Icono
El Che se convirtió en el icono de una parte de la juventud occidental a partir de 1967. En las manifestaciones estudiantiles, desde Chile y México hasta Estados Unidos y París, su foto presidió reivindicaciones de libertad, igualdad y solidaridad. Por ignorancia, por idealismo y por romanticismo, los jóvenes han elegido como ídolo a una persona que no tiene nada que ver con lo que ellos reivindican. En el Che se pueden enumerar muchos rasgos negativos, como el uso de la violencia, su estilo personal autoritario, una voluntad de autoengrandecimiento a costa de los compañeros, su pensamiento caracterizado por clichés, una trágica falta de realismo. La característica positiva más evidente de su carácter es no haberse aprovechado de su posición política para enriquecerse. Sin embargo, puede tomarse por debilidad cierto afán de fama y admiración de los demás, que podría considerarse como una forma de corrupción, de pago “inmaterial”. Franqui, compañero del Che durante muchos años, recuerda la siguiente conversación con el Che, que predica la austeridad.
- Niegas la austeridad -me replicó Guevara.
- No niego nada, Che, yo mismo me puse un sueldo de 500 pesos, que es lo mismo que ganan algunos periodistas y técnicos del periódico. Pero, Che, pienso que el poder, la fama y la gloria no son estímulos morales. Son estímulos materiales, contantes y sonantes. Si tú vas al trabajo voluntario, al otro día sales en la televisión y los periódicos y recibes elogios de la gente, que dice: “Qué bravo el Che, mira cómo corta caña, en el trabajo voluntario”. Pero al ama de casa, al obrero de la ciudad o al estudiante, que son millones, y cuyo acto es más impositivo que voluntario, que no conocen el campo y se matan trabajando y no rinden y no producen, no se les menciona personalmente.
(…)
En lo esencial, el mito del Che es una creación de Castro y un instrumento para consolidar el régimen castrista, ocultando sus verdaderas características.
NOTA: Este texto está extractado del capítulo 5 del libro de INGER ENKVIST ICONOS LATINOAMERICANOS, que acaba de publicar la editorial Ciudadela.
Publicado en www.libertaddigital.com

Épater la bourgeoisie?

Los Papeles de Don Cógito


Baudelaire, Lautreàmont, Verlaine, Heine.... quizá una buena manera de entender el porqué de la formación y legitimación "intelectual" del totalitarismo durante el siglo XX, sea acercándose al “mensaje oculto” que emanaba de buena parte de la literatura del siglo XIX: las almas nobles deben resistirse el materialismo grosero de la burguesía -los filisteos- y -consecuentemente- deben buscar un orden y un hombre nuevo sobre el que reine la "Razón humana".

Este “mensaje oculto” floreció con fuerza en los años veinte y treinta en forma de diferentes partidos y "movimientos" capaces, según se decía, de poner en práctica tales cambios. Ante la crisis económica y política, el mundo se volvió demasiado absurdo como para soportarlo sin buscar alternativas. Y así, una buena parte de los artistas e intelectuales de la época comenzaron a burlarse de la democracia, del “Sistema” que había que enterrar y clamando por la llegada de una nueva humanidad que, se decía, ya se acercaba.

La tragedia que ocurrió después (y sus innumerables "justificaciones") no puede explicarse sin entender la gran necesidad de un orden racional, que gran parte de los intelectuales que vivieron en esta época -el siglo XX- sintieron.

Dios nos libre de tanta irracionalidad.

Ver también de "los Papeles de Don Cógito" :

Sebreli: "El Che era un idiota político"

El ensayista argentino desmonta en su nueva obra mitos contemporáneos como los de Ernesto Guevara y Maradona

ABEL GRAU - Madrid - 11/11/2008

El Che fue poco más que un aventurero, un líder egocéntrico negado para la política que fue elevado a la categoría de mito impoluto tras su muerte, según señala el ensayista Juan José Sebreli (Buenos Aires, 1930), prestigioso intelectual argentino, en Comediantes y mártiresChe Guevara. (Debate), obra en la que analiza cómo cuatro destacadas personalidades del siglo XX han sido convertidas en mitos contemporáneos: el cantor de tangos Carlos Gardel, la actriz y política Evita Perón, el futbolista Diego Armando Maradona y el propio Ernesto

El análisis más implacable es quizá el que Sebreli dedica al Che, al que califica de "idiota político", aunque añade que tal consideración "no pretende ser un insulto sino la descripción objetiva de un determinado comportamiento" en referencia a la impericia política del guerrillero. Revisando documentos históricos, entrevistas, reportajes, conferencias y los propios diarios personales de Guevara, Sebreli traza una semblanza del Che muy alejada de la popular imagen legendaria. "Puede decirse que él fue, a la vez, un aventurero, un santo y un héroe, pero no un político", señala Sebreli en el libro ganador del I premio de ensayo Debate Casa de América, que presentó este martes por la mañana en la Casa de América, en Madrid.

Una mitificación útil

Sebreli señala como punto clave en la historia del Che su reunión con Fidel Castro en México el 8 de julio de 1955. "Si no hubiese conocido en México a Fidel, "probablemente se habría marchado con una beca a estudiar medicina a París, que es lo que quería hacer". Luego llegaría la revolución y los crímenes. "Después del triunfo de la revolución cubana fue el encargado de los fusilamientos en masa, tras juicios sumarios celebrados sin el menor procedimiento legal por los tribunales revolucionarios instalados en la fortaleza La Cabaña. Los muertos llegaron a ciento sesenta y cuatro; no todos habían sido esbirros de Batista, entre ellos había algunos campesinos", escribe Sebreli.

Tras sus viajes a África y Bolivia, la mitificación del Che habría comenzado justo después de su muerte. "Muerto el hombre que le creaba dificultades políticas a Fidel y, además, el único que podía empañar su carisma, el fantasma del guerrillero muerto volvió a ser útil a los intereses castristas y se montó en La Habana una espectacular puesta en escena con el mito del héroe mártir que perdura hasta nuestros días", añade el ensayista. A toda esa glorificación habría contribuido de manera decisiva, según Sebreli, la imagen tomada por el fotógrafo cubano Alberto Korda en La Habana el 2 de marzo de 1960. "El motivo de que los jóvenes lleven camisetas del Che sin saber quién es" -añade el pensador- "denota una insatisfacción que tratan de llenar con estos falsos dioses encarnados".

El Che habría sido, en definitiva, la antítesis del político, según Sebreli. "La tarea del político es lenta, discreta y paciente, se realiza cada día y a través de los años, requiere esfuerzo, obstinación, perseverancia; además, necesita la capacidad de transigir, negociar, consensuar, saber replegarse, establecer alianzas", enumera el pensador argentino en el apartado "El político y el aventurero". "Fidel poseía esas cualidades; el Che, a la inversa, consideraba toda transigencia como traición al ideal revolucionario, encarnaba al sectario 'izquierdista infantil' ridiculizado por Lenin, que negaba por principio todo acuerdo".

Guevarismo opuesto al marxismo

El autor incluso incide en que el legado del Che colisiona diametralmente con el marxismo. "Punto por punto, el guevarismo fue lo opuesto al pensamiento de Marx y del socialismo clásico: sustituía la autoemancipación por la vanguardia iluminada y el jefe carismático, la movilización de masas por el foco, la democracia social por la dictadura política, el partido por la guerrilla, la lucha de clases por la lucha entre naciones ricas y pobres, la clase trabajadora por el campesinado, las condiciones objetivas por el voluntarismo, el socialismo, sólo posible en las sociedades avanzadas, por el de los pueblos más pobres."

En Comediantes y mártires, Sebreli separa la persona del mito construido a su alrededor. Así, en Gardel distingue el artista "excepcional en la historia de la música popular" y lo aleja del "mito gardeliano" impulsado tras su muerte. A Evita, autoproclamada "abanderada de los humildes", le señala su obsesión con la alta costura, y a Maradona lo perfila como un personaje tendente a bascular entre el escándalo y el fraude. Un proceso similar de desmitificación es el que ya acometió Sebreli en El olvido de la razón respecto a algunos de los grandes popes de la filosofía contemporánea, de Nietszche y Heidegger a Levi-Strauss, Lacan y Derrida, entre otros.

"Hago una crítica de los mitos", ha indicado Sebreli durante la presentación. "Creo que una sociedad democrática e igualitaria en que los individuos son conscientes de su libertad no han de poner sus destinos en manos de los mitos". Finalmente, quizá consciente de la polvareda que pueden levantar sus declaraciones, ha advertido: "Los datos [que hay en el libro] son objetivos; las interpretaciones, que son mías, pueden ser discutibles".

El ensayista Juan José Sebreli presenta Comediantes y mártires (Debate) hoy martes 11 de noviembre a las 19.30 en la Casa de América, plaza de Cibeles, 2 (Madrid).

20/6/09

Yo No Canto Al Ché


Yo no canto al Ché

como tampoco he cantado a Stalin;
con el Ché hablé bastante en México,
y en La Habana
me invitó, mordiendo el puro entre los labios,
como se invita a alguien a tomar un trago en la cantina,
a acompañarlo para ver cómo se fusila en el paredón de La Cabaña.
Yo no canto al Ché,
como tampoco he cantado a Stalin;
que lo canten Neruda, Guillén y Cortázar,
ellos cantan al Ché (los cantores de Stalin),

yo canto a los jóvenes de Checoslovaquia.

Ştefan Baciu
del libro "Cortina De Hierro Sobre Cuba" (1961)